Subjetividad y Objetividad (2)

Pero, ¿entonces lo objetivo no existe? Juguemos con los colores. Muchos me han comentado que porque el rojo es rojo y el verde es verde si quizás mi verde es tu rojo y mi rojo es tu verde. Así mismo estamos acostumbrados y desde pequeños nos han enseñado que el pasto es verde, pero quizás esa misma costumbre es la que nos hace decir eso aun así cuando lo vemos de otro color. Es decir, estamos condicionados a decir lo que en un general es correcto, pero no lo que realmente vemos. Que mal.

El hombre ha logrado conocer las ciencias y a través de estas, saber como funciona el cerebro humano y lo que a su pensar respecte. Un ejemplo claro es que haya nacido la psicología, la sociología u otras ramas en base a las mismas creencias.

Decirme que mi rojo es tu verde y tu verde es mi rojo, es dejar de lado todas estas creaciones e invenciones del hombre e ignorar los conocimientos y aprendizajes que este ha investigado y descubierto a lo largo de su historia. Estamos hablando de elementos que se han establecido y se han confirmado a lo largo del tiempo. Son cosas que el hombre a corroborado en base a los conocimientos que este ha adquirido durante su evolución.

El rojo es rojo, el verde es verde y el pasto no es verde porque así nos enseñaron desde pequeños, es verde porque nuestros ojos al igual que los demás tienen aquellas funciones que hacen que puedan distinguir los colores, las formas, etc. Y son cosas que están comprobadas por el hombre, por las ciencias que este ha logrado encontrar, desarrollar y aplicar. Contradecir siglos de teorías, sería prácticamente absurdo. En fin, la objetividad existe, es imposible dejarla de lado y si aún hay dudas sobre esta, entonces piensen en las matemáticas.

Son simplemente 2 ejemplos básicos en cuanto a lo subjetivo y objetivo. El ser humano está tan condicionado a pensar lo que no quiere, que empieza a crear definiciones a palabras que nos facilitan las opiniones, las cosas que queremos ver, incluso lo que queremos pensar. Si hablamos de lo subjetivo, lo real y tal no existiría. Si hablamos de lo objetivo, no existirían las opiniones y siendo más poético, ni ciertos sueños e ilusiones. ¿Y si no existiesen? Entonces tendríamos mucho más en que pensar, analizar y trabajar, pues no estaríamos limitados a decir si es de una forma u otra, subjetivo u objetivo, sino que podríamos ir más allá de las cosas, de la razón del ser humano, siendo más concientes y creativos y menos condicionados. Sólo depende de nosotros. O nos ligamos a la facilidad del vivir bajo planos generales y siendo categóricamente esclavos de la mediocridad o buscamos la complejidad en lo pequeño logrando dar un paso más adelante que la cordura misma del hombre.

Subjetividad y Objetividad (1)

Son muchas las ocasiones en que damos vueltas en nuestras cabezas ideas que no tienen final, que nunca llegan a nada. Muchas que quizás para algunos suenan sencillas o para otros no tengan sentido. Para algunos en cambio, quizás sea lo más sublime que pueda llegar a pensar el hombre traspasando todos los límites de su cordura. Para ser más exacto, sería algo así como hablar de lo subjetivo y lo objetivo.

A simple vista algo muy simple, lo subjetivo aquello en que nosotros ponemos un poco de nuestra magia para idealizar las cosas o en otras palabras, aquello en que moldeamos las cosas según nuestra percepción como por ejemplo la opinión sobre el talento de un jugador de fútbol, la misma historia de los descubrimientos del hombre, el sentido de amar y muchas otras cosas que dependen de nuestra visión y de lo real para ser comentadas. Por otro lado está lo objetivo, aquello que es como tal y que no tiene más variaciones como lo pueden ser las matemáticas (que bien sabemos, son exactas) así como otros ejemplos bastantes comunes en los que muchas veces se termina en un acuerdo por determinar ciertas opiniones basadas en la objetividad.

¿Pero estamos acaso tan sujetos a estas dos definiciones que realmente podemos afirmar que ambas existen como tal? Partamos por lo objetivo.

¿Quién puede asegurar que las cosas que hay a nuestro alrededor puedan llegar a tener algún punto de objetividad sabiendo aún que existe de por medio la subjetividad? Un ejemplo básico es el talento de un jugador de fútbol. Uno se da cuenta cuando un jugador es realmente un as del balón o cuando simplemente es un alguien mediocre que no aspira a más y es en este caso cuando existe sólo una opinión y que es la vista por todos. Cuando un jugador sabe de goles, de gambetas y de pasión, es alguien que todos van a reconocer y van a aceptar que sí, fuera de todo lo que haga en lo cotidiano, es un buen jugador. Pero, ¿por qué? ¿Estamos tan cegados de lo que realmente queremos ver que opinamos todos igual?. Para muchos el buen jugador de fútbol es aquel que solo vive de gambetas y goles sin mayor complicación, pero para otros el verdadero jugador apasionado es aquel que vive del esfuerzo para estar arriba, que vive de su perseverancia para ser quién es y que no deja nunca de luchar por llegar algún día a las grandes ligas dejando de lado todo lo que según la historia, define a alguien como un buen jugador. A veces hay que diferenciar entre el perseverante apasionado y el goleador de televisión y revistas. Y es simplemente así que lo objetivo deja de existir, pues no hay nada en que la percepción del hombre no tenga intervención. Es tan básico quizás como decir que somos todos diferentes y por lo mismo, todo lo vemos con distintos ojos, con otra perspectiva.