Insensibilidad

Enero 31, 2008

Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos de existencia.

Tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.

El abandono de ellos es un acto cruel y degradante.

Todo animal tiene derecho al respeto…

 

Puto Protocolo

Enero 29, 2008

Despiertan, se lavan, trabajan, regresan a casa, duermen.
Se enamoran, son felices, pelean, terminan, se odian.
Alguien robó, le fue bien y fue famoso. Lo imitan.
Se juntan, toman, van a una fiesta, se emborrachan y vuelven.
Alguien se rie del fracaso de otro y todos se rien de ese “otro”.
El mismo alguien dice que el mundo no sirve. Todos lo repiten.

¿Es que son tan obvias las cosas, que hay que hacerlas al
igual que todo el mundo lo hace?
¿Somos tan limitados que tenemos un puto protocolo para todo?
¿Estamos tan aferrados al miedo que no podemos salir de lo típico?

Y como así de fácil es hacer estas preguntas, creo que también
es fácil responderlas; Simplemente, tenemos miedo. Miedo de todo.
Por historia, el ser humano carece de osadía y se esconde en lo
establecido para escapar del miedo. El hombre por historia y
existencia es manipulado e influenciado por ideas
de quienes no sienten ese miedo. El hombre es débil y quienes
lo manipulan e influencian no son fuertes ni tampoco osados,
simplemente son.

Así mismo, está la contraparte. Así como para la enfermedad
está la cura, como para el blanco está el negro y para la
luna está el sol, para el débil y para el que solamente es, está
el osado, el fuerte, el distinto, el verdadero. Está ese que se atreve,
ese que no ve límites, el que sale de lo típico para entrar en lo atípico
y dar cuenta de lo que él quiere y no de lo que otros quieren para él.

No es más que eso. Algo así como intentar vivir del amor libre.
Es como decidir vivir un romanticismo lleno de improvisaciones y osadas
determinaciones que hacen de esa vivencia una más especial, más única.
Dejar de darnos un tiempo, dejar de pensar las cosas, de que me hace
bien, mejor o peor. Se trata solamente de hacer y dejar de razonar un poco.
Es comenzar a vivir todos los días desde cero y darnos cuenta de que
un mañana no nos va a dar una mejor solución sino que, en la mayoría de
los casos, nos va a dar más preguntas, más cuestionamientos y más
sentimientos encontrados con nuestro mismo pensar.

Es sólo eso. Es vivir en contra del ritmo del reloj, caminar en un camino
aparte y parecer un loco, un niño empapado en paranoias que nadie entiende
y vivir bajo el prejuicio de los demás, bajo la negativa de muchos y la
sana envidia de quienes gustarían vivir tan ligeramente como uno lo hace
pero que no son capaces de hacerlo por miedo.

O más simple aún, es salir del grupo. Atrevernos a decir no para hacer lo
que en realidad queremos hacer sin vernos agobiados por la obligación de
satisfacer la felicidad de otros a costa de la nuestra.
Dejar de vivir condicionados por establecimientos y reglas de otros.
Es algo así como jugar un juego en el que nosotros mismos
ponemos nuestras reglas o incluso, ni siquiera nos las ponemos y
simplemente jugamos.

Se trata de romper, por un momento, ese puto protocolo.

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