Acá está la alfombra diseñada y ejecutada por mi amiga y yo en este concurso que se llevó a cabo en Chile por quinto año consecutivo. Fuimos seleccionados entre los 20 mejores diseños para ejecutar y luego exponer durante 3 días en el Centro Cultural de la Moneda.

Los materiales fueron aserrín tipo viruta de 2 grosores distintos y anilina para hacer los colores correspondientes.

Motivo: Exámen de Tutoría – 1er año – Diseño Gráfico
Tema: Lanzamiento de una empresa independiente. (Una agencia en este caso)
Contenidos: Brochure, BTL (desplegable), Merchandising.

Una de aquellas

Julio 10, 2008

…entonces iva caminando tranquilo y despistado, y en una suerte de casa pequeña levanté y estreché mi mano para consultar a un hombre muy recorrido. Cuando lo miré a la cara, le pregunté hacia donde iva y me respondió que me llevaría a donde yo lo necesitara. Como una buena respuesta me dió, yo estupefacto con la cabeza asentí y prontamente lo seguí.

Nunca voy a olvidar las historias que me contó.

Como olvidar aquella en que me contaba la historia de un hombre pequeño, de piel morena y maltratada, de un caminar extraño e irregular que día a día en sus viajes relataba a personas mudas y sin interés la historia de su familia, la historia de sus carmas, la historia de una vida que no ha sido fácil. Entre sus historias, contó una vez que su esposa lo había dejado por ser alcohólico y drogadicto, que tenía
5 hijos en donde 2 de ellos tenían menos de 5 años de edad y los otros 3 aún no lograban concretar una vida académica escolar, pues ellos no tenían como estudiar debido a la falta de dinero para pagar estudios. Y así, con aquella cara de inocente pecador (odio esa definición) y con una voz como si no hubiese comido ni bebido agua hace más de una semana, comenzó a pedir plata a la galería que hacía de oyente, o mejor dicho, de falso oyente. Y claro, se fue sin pan ni pedazo, será para una próxima galería quizás llena de menos falsos oyentes.

Otra de sus historias, era la de un guitarrista espectacular. Recuerdo que cuando se acordó de aquella y la comenzó a contar, su cara se transformó. Sus facciones pasaron de las de un hombre aburrido y con cierta pena, a la de un compañero que está de cumpleaños, después de haber dado vuelta un partido de fútbol a los 89′ y luego de saber que la mujer que ama a escondidas dijo en público que anhelaba estar con él. Me contó que nunca había escuchado a alguien como él, pues me recalcó que no había estado jamás tan aburrido y tan a la espera de algún buen evento que alegrara sus oídos. Nada mejor que una buena voz humilde y una guitarra de aquellas que se afinan con el viento. Initi-illimani, Leon Gieco, Los Jaivas Joaquín Sabina, Ismael Serrano…tantos grandes grupos folclóricos y trovadores en boca de un sólo artista que día a día y a diferencia de aquel triste caminante, lograba cerrar periódicos y abrir oídos al sonido del rose de sus dedos y las cuerdas de su amada. Muchas veces más se refirió a él como una virtud caminante. Suena increíble.

Después me contó una historia algo cómica. Me contó que entre sus caminatas diarias (que se le han hecho muy tediosas por cierto), se le acercó un hombre de esos que no te sueltan! Lo intentó obligar a comprar un lápiz!. No se lo creía. Me dijo que este hombre se le acercó y le comenzó a hablar sin puntos ni comas, si parecía que se hubiese memorizado el nombre de un artista ruso que no debía olvidar durante los próximos 10 minutos. Hablaba y hablaba sobre ese lápiz que incluso le parecía bastante feo y poco funcional. Aún así se lo quería vender. Le decía que era espectacular, que funcionaba en madera, plástico, papel, goma, etc. Como lo veía poco convencido le empezó a ofrecer más y le dijo que si se lo compraba le daría uno rojo, otro verde y uno amarillo. Pero nada, no lo quería, ¡él no quería ese lápiz si no le servía para nada!

Pero este hombre – me contaba impresionado – insistía como si fuese lo último en lápices. Después incluso le ofreció un estuche, una goma para obtener mejor agarre del lápiz e incluso un juego de goma más un sacapuntas y una regla. Todo eso, ¡¡por el mismo precio!!. Finalmente accedió. Aún sabiendo que era malo, poco funcional y que poco duraría, se lo compró. “Al menos hay que valorar el esfuerzo que se hace”, me comentó.

Y como no olvidar aquel que le bendijo el camino al hogar. Me dijo que era uno muy parecido al de la primera historia, pero más joven, con un tono a improvisación tremendo y que ni intentaba creerle, pero le costaba no hacerlo. Y contó que era un hombre de extraña actuación, pues vino, le comentó sus problemas y luego le dijo que tuviese un agradable retorno a su hogar, que le disculpara el tiempo que le quitó en comentarle parte de su vida y que dios lo bendiga. Bueh.

Así me siguió contando historias, una tras otra. Le intentaron asaltar con armas blancas y demases, pero tuvo suerte de ser más rápido y escapar. Le pidieron que contara historias a más de algún despistado como yo. A algunos les cobraba y a otros les contaba sin compromiso alguno. Recuerdo que a medida que caminábamos mucha gente se sumó a escuchar sus historias, sin dejar de lado a aquellos que pasaban desapercibidos por ahí.

En fin, luego de tantas historias ya era hora de seguir mi camino pero esta vez a solas.
Así que le chiflé, le agradecí el haberme aguantado tanto rato a su lado mientras seguía su caminar y me fui.

Que buena micro…

Bendiciones