Una Tendencia…

Septiembre 28, 2008

Y a eso tendemos…

A intentar pensar en diferenciar. Intentamos creer en que todo lo bueno nos rodea
cuando realmente estamos a un paso de cerrar los ojos y de soñar con lo que quizás
soñaría un ciego que recién llega al mundo.

Comenzamos, seguimos, terminamos. Creemos que es así el concepto de la vida.
Creemos que la rutina es el prototipo de vida y sólo damos vueltas en nuestras
cabezas lo típico de lo cotidiano, sin darnos cuenta de que caminamos a diario
en un balón de trapecistas, donde movemos los pies sin parar, pero no avanzamos.

Intentamos buscarle un refugio a esa amarga rutina. Intentamos hacer creer y de
convencer a las masas de que el amor es la razón del aventurado rompedor de rutinas,
cuando simplemente es la excusa perfecta que tenemos todos para decir que estamos
conformes, logrando superar toda disconformidad.

Que el amor nos va a llevar a un escalón más en la escalera del bien estar, es
hacer creer al otro que su mediocre grano de arena que quiere aportar al mundo,
no está siendo aprovechado, ni mucho menos necesitado.

Nos cegamos a vivir conforme a un sentimiento que supuestamente no se rige por la razón
ni los entendimientos de las personas, sino que nos lleva casualmente a algo más sublime.

A fin de cuentas, nos llega de casualidad la indiferencia. Y nos encontramos frente a
ese que nadie le habla, pues le creen indiferente e irracional. Y cuando nos vemos
desenfrenados frente a esa indiferencia auto reflejada, surge la única apelación que
nos queda y es alardear otra vez, sobre lo perfecto que nos hace la vida el estar
enamorados y que ojala algún día los demás también lo puedan estar.

Cuan alabado es eso de la historia del amor, pero cuan cegado se termina luego de
creer sentir que se está enamorado.

Y no es más que una tendencia. Cierta tendencia en la que a veces sólo sirve omitir…

Bendiciones